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viernes, 1 de marzo de 2013

DEMOSTRACIÓN TOQUE ZEN

Charla de Suzanne Powell: DEMO toque ZEN, en en Centro Guiátor Madrid, febrero 28- 2013.

 
Este vídeo/charla nació a raíz de este mail abajo:
Estimada Susan,
Tuve el placer de conocerte en la conferencia de conciencia con ciencia de Cartagena, Murcia y desde entonces he tomado parte de los curosos Zen como nos indicaste cuando hablamos de hacer el nivel uno y dos y los hemos hecho con Rolo. Soy Licenciada en Biología y trabajo en el hospital Reina Sofía de Murcia en el área de Rayos X y Scanner, y tengo un despacho privado de Biorresonancia del Aura Chakra. El equipo que tengo es el primero en Europa y es el AVS 7,0 Pro, o Aura Video System modelo 7,0 Pro, modelo utilizado en algunos de los mejores hospitales de los Estados Unidos.
El pasado mes de diciembre Rolo organizó dos conferencias de cierre de año y presentamos el AVS en tiempo real con el toque ZEN, y al parecer fue muy bien recibido por todos, así que Rolo me ha pedido que me ponga en contacto contigo para ofrecer mi colaboración si así lo deseas y hacer alguna demo similar.
Me gustaría saber si es posible colaborar contigo como lo estamos
haciendo con ellos.
Un fuerte abrazo,
Amelia Cano Baeza
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lunes, 21 de enero de 2013

HERMANA CLARA

Un día, el Obispo de una pequeña ciudad de Normandía acudió a un monasterio para pedir a la Abadesa, de gran sabiduría, que destinara a una de sus cien hermanas a predicar en la comarca. La Abadesa después de pedir consejo decidió preparar a la hermana Clara, una joven novicia llena de inteligencia, virtud, con una gran capacidad espiritual para acoger el Amor incondicional de Dios y compartirlo con los demás. La Abadesa la envió a estudiar largos años en la biblioteca del monasterio nutriéndose de la múltiple sabiduría que encerraba. Cuando acabó sus estudios, conocía a los clásicos y dominaba las grandes tradiciones filosóficas y teológicas. Fue a donde la Abadesa y le preguntó: Madre, ¿puedo ir ya? La anciana y sabia Abadesa, la miró percibiendo su interior: en la mente de hermana Clara había demasiadas respuestas,…contestó la Abadesa: todavía no, hija, todavía no. Entonces la envió a la huerta del monasterio donde trabajó de sol a sol, soportando las heladas del invierno y los ardores del estío, arrancó piedras y zarzas, aprendió a esperar el crecimiento de las semillas y a reconocer, por la subida de la savia, cuándo era oportuno podar los castaños. Dejándose cautivar por la belleza y sabiduría de la hermana naturaleza, a hermana Clara se le abrieron otras percepciones de la existencia. Pero aún no era suficiente. La Abadesa la envió a ser tornera del monasterio, donde día a día, escuchó oculta tras el torno, los problemas de los campesinos. La Abadesa la llamó, hermana Clara tenía fuego en las entrañas, y podía leer en su mirada una gran cantidad de preguntas. Y le dijo: Hija, no es tiempo aún. La envió entones a recorrer los caminos con una familia de saltimbanquis. Vivía en el carromato, les ayudaba a montar su tablado e las plazas de los pueblos, comía moras y fresas silvestres,  a veces dormía al raso, contemplando la belleza e infinitud del universo. Cuando regresó al monasterio, llevaba consigo canciones en sus labios y se reía como los niños. Preguntó a la sabia Abadesa: ¿puedo ir ya a predicar, Madre? Le respondió amablemente la venerable Abadesa: Hijita, aún no. La envió a una silenciosa ermita que había en lo alto de una montaña que pertenecía al monasterio, donde vivió en Silencio todo un año, dejándose inundar por el Amor incondicional de Dios, que le descubrió secretos insospechados acerca del misterio de la vida, la multidimensionalidad de la persona humana, las cualidades divinas que Él comparte con nosotros al crearnos a su Imagen y semejanza, le mostró el drama del ego y a su vez la belleza de la vida espiritual. Se había declarado una epidemia de peste en todo el país, y hermana Clara fue enviada a cuidar a los apestados. Veló durante noches enteras a los enfermos, se sumergió en el misterio de la vida y de la muerte. Cuando remitió la peste, ella misma cayó enferma de agotamiento y fue cuidada primeramente por una familia de la aldea, y luego por las hermanas del monasterio. Aprendió a ser débil y a sentirse pequeña, se dejó querer y alcanzó la Paz. Cuando se restableció completamente, la Abadesa la contempló profundamente, y la vio más humana y divina a la vez, tenía la mirada serena y transparente en la que se podía otear la belleza del universo y el Amor incondicional de Dios. Tenía el corazón lleno de nombres… Entonces la venerable Abadesa le dijo: Ahora sí, hermana Clara, ya es el momento de ir a predicar. La acompañó hasta el gran portón del monasterio y allí la bendijo imponiéndole las manos. RELATO ANÓNIMO.

viernes, 18 de enero de 2013

EL COLADOR


Un grupo de devotos invitó a un maestro de meditación a la casa de uno de ellos para que los instruyera. El maestro dijo que debían esforzarse por liberarse de reaccionar en demasía frente a los hechos de la vida diaria, por lograr una actitud de reverencia, y por adquirir la práctica regular de un método de meditación que, a su vez, les explicó en detalle.
El objetivo era darse cuenta de que la vida espiritual debe estar presente en todo. Es estar conscientes de esto no sólo durante el período de meditación, sino constantemente, en lo cotidiano. El proceso es como llenar un colador con agua. El maestro hizo una reverencia ante ellos y partió.
El pequeño grupo se despidió de él y luego uno de ellos se dirigió a los demás, echando chispas de frustración: ¡Lo que nos dijo es como decirnos que nunca podremos lograrlo!
- ¡Llenar un colador con agua! Eso es lo que ocurre, ¿no? Al menos para mí. Escucho un sermón, rezo, leo algún libro sagrado, ayudo a mis vecinos con sus niños y ofrezco el mérito a Dios, o algo por el estilo y después me siento elevado. Mi carácter mejora durante un tiempo… no me siento tan impaciente, ni hago tantos comentarios sobre otras personas. Pero pronto el efecto se disipa y soy el mismo que antes. Es como agua en un colador, por supuesto. Y ahora él nos dice que eso es todo.
Siguieron reflexionando sobre la imagen del colador sin lograr ninguna solución que los satisficiera a todos. Algunos pensaron que el maestro les decía que las personas como ellos en este mundo sólo podían aspirar a una elevación transitoria, otros creyeron que el maestro simplemente les estaba tomando el pelo. Otros pensaron que tal vez se estaría refiriendo a algo en los clásicos que suponía que ellos sabían… buscaron, entonces, referencias sobre un colador en la literatura clásica, sin ningún éxito.
Con el tiempo, el interés de todos se desvaneció, excepto el de una mujer que decidió ir a ver al maestro. El maestro le dio un colador y un tazón, y fueron juntos a una playa cercana. Se pararon sobre una roca rodeados por las olas.
- Muéstrame cómo llenas un colador con agua. -Le dijo el maestro
Ella se inclinó, tomó el colador en una mano y comenzó a llenarlo con el tazón.
El agua apenas llegaba a cubrir la base del colador y luego se filtraba a través de los agujeros.
- Con la práctica espiritual sucede lo mismo -dijo el maestro – Mientras uno permanece de pie en la roca de la personalidad e intenta llenarse con cucharadas de conciencia espiritual. No es ése el modo de llenar un colador con agua, ni nuestra esencia con vida espiritual.
- Entonces, ¿cómo se hace? -preguntó la mujer.
El maestro tomó el colador en sus manos y lo arrojó lejos al mar. El colador flotó unos instantes y después se hundió.
- Ahora está lleno de agua y así permanecerá -dijo el maestro. -Ese es el modo de llenar un colador con agua y es el modo de realizar la práctica espiritual. No se logra vertiendo pequeñas dosis de vida espiritual en la individualidad, sino arrojando la individualidad dentro del mar de la vida espiritual.