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lunes, 11 de marzo de 2013

SERVIR, CIENCIA DE LA CREACION

Como nieve derretida por el sol, el agua abundante de la vida fluye por la gracia del amor. Sin el sol del amor el potencial de la vida se queda congelado. Sin la magia del servicio que pone el amor en movimiento, toda vida pierde su sentido. Para qué servimos ? La respuesta a esta pregunta es el mismísimo sentido de la vida. Porque vinimos a servir. Quien no vive para servir, no sirve para vivir. Servir es la clave para hacer el vacío. Servir es el secreto de la plenitud. No hay abundancia mayor que la de darse, ni libertad más grande que la de entregarse. Servir es la ciencia sagrada de la creación.
Todos los elementos de la tabla periódica constituyen el alfabeto básico del lenguaje de la evolución y cada uno está hecho de las mismas partículas subatómicas, de la misma esencia que va fluyendo- sirviendo con sus propiedades- para generar moléculas, tejidos, órganos, organismos y esos organismos mayores que son sociedades y civilizaciones. Todo, todos, nosotros incluidos, está hecho de esa misma esencia primigenia, que cada instante emerge del vacío en forma de partículas elementales. Todo surge del vacío y a él regresa para renovarse. En el vacío cada ola se convierte en mar, cada cosa se conecta no localmente con todas las demás. Desde el vacío todo emerge entretejido al universo, unido a la gran cadena de la vida, en la que todos somos con la tierra un gota del río estelar de la conciencia.
Sólo los poetas pueden expresarlo en palabras, cuando conectados con el alma como Blake, ven un universo en un grano de arena, o cuando, conmovidos, como Juan de la Cruz, nos dicen : … “ y se quedó mi sentido de todo sentir privado, y el espíritu dotado de un entender no entendiendo, toda ciencia trascendiendo” .
Ese paradójico sentimiento de sentir la eternidad en el instante y lo infinito en la partícula es el fruto de un viaje interior que conduce de los sentidos al sentido, de las apariencias a la esencia, de los valores de tener al valor invaluable del ser que habita en la paz de nuestra pausa. El ser habita en el vacío y su potencial se revela con el dar. Nos renovamos, somos, en ese continuo renacer que nos hace nuevos cada instante cuando, al darnos, hacemos el vacío. Recibimos renovado, enriquecido, lo que damos. Recreamos el infinito potencial del ser cuando morimos en el darnos.
Como padres madres, hijos, hermanos, aprendices, fluimos con nuestros atributos particulares para ser afluentes del río de la vida. Los pequeños manantiales de la familia fluyen a los afluentes de las sociedades que se van reuniendo en este río que llamamos humanidad. Vamos donde vamos, por la gracia de todos los otros. El agua, que también somos, nos ha servido como un precioso cristal líquido para portar esa vida que florece por nosotros. Hasta los virus se han incorporado en nuestro genoma para contribuir a lo que somos, y las bacterias se plasmaron en las mitocondrias para servirnos con el fruto de la respiración celular, esa inteligencia adaptativa de centenares de millones de años de evolución.
Cada partícula, cada instante, cada cosa, todo todo, es lo que es porque sirve. Has servido hoy? Has vivido hoy? Entonces también hoy has sido. Cuando no te entregas te encadenas. Cuando no te das no puedes recibir. Sin vacío no hay plenitud posible. El mejor modo de encontrar la felicidad es hacer felices a otros. La mayor seguridad es la de no tener nada que perder, y sólo pierdes realmente aquello que no das. Sirve, únete hoy a la gran cadena de la vida y siente el potencial de ese amor en movimiento que va tejiendo la gota al océano, el átomo a las galaxias y tu propia humanidad al alma humana.
Jorge Carvajal 11-III-13
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Placer de compartir este bello y profundo escrito sobre el servicio que hoy mismo ha redactado el Doctor Jorge Carvajal.

jueves, 7 de marzo de 2013

¿POR QUÉ SE PUEDE CURAR CON LA LUZ? - DR. JORGE CARVAJAL

A los médicos convencionales, les cuesta entender que pueda tratarse a los enfermos con métodos terapéuticos que utilizan básicamente la luz para curar. Y, sin embargo, está demostrada su efectividad y científicamente explicadas las razones que lo hacen posible.
Analicémoslo.
Eres tierra y en luz tierra te has de convertir.
Eres polvo de estrellas y en luz de estrella te has de convertir.
Que en la muerte que disuelve la materia se revele siempre la conciencia pues siempre, en cada muerte, en esa viva luz te has de convertir.
Nos dirigimos a la misma luz de la que un día partimos.
El descubrimiento de que las células emiten luz de baja intensidad; nos ha permitido comprender por fin, los principios básicos de la evolución biológica. Es más, ha permitido encontrar explicaciones sobre el influjo del medio ambiente electromagnético en la evolución de la vida; y entender aspectos de la investigación farmacológica, la nutrición, la división celular, el cáncer… Llegada es; pues, la hora de poner fin a la disociación entre Biología y Física.
Hoy sabemos; de hecho, que la luz juega un papel fundamental en los procesos moleculares invisibles excitando las moléculas y modificando sus niveles energéticos, siendo lo que hace posible gran cantidad de reacciones bioquímicas. Y es que en el microcosmos molecular se produce un intercambio de luz, sólo que en él las reacciones químicas son posibles a partir de estados electrónicos activados que implican la liberación y el intercambio de fotones.
Es decir, ya no puede afirmarse que las características esenciales de la vida dependan sólo de procesos metabólicos –que representan intercambios de materia y energía- sino también de intercambios y transferencias de información. Y; por tanto, no es suficiente ya con estudiar los detalles relativos a la transferencia de informaciones bioquímicas –como; por ejemplo, las hormonas- o la transferencia de informaciones biofísicas habituales –como las diferencias de potencial y los gradientes de concentración. Los problemas de recepción, transferencia, almacenamiento y procesamiento de las informaciones biológicas; tanto en las células aisladas como en los organismos, son pues, para la ciencia de hoy, de vital importancia.
Y piénsese que las ondas electromagnéticas (Fotones), abarcan en los sistemas vivos un amplísimo rango de amplitud y de frecuencias: Desde menos de 1 hertzio a más allá de 1015. Altas frecuencias en las que se encuentran; en general, líneas de resonancia espectral de naturaleza específica y probablemente individuales: Son las reacciones sensibles de los organismos vivos, a las exposiciones a ondas electromagnéticas de frecuencias bien determinadas. Aunque parece que las longitudes de onda más largas, son activas sobre superficies mayores –como las de los órganos-; y las longitudes de onda más cortas, intervienen a distancias más reducidas –como células y moléculas. De hecho, en los vertebrados superiores, se pueden obtener poderosos efectos con frecuencias comprendidas entre 1 y 100 hertzios.
LA LUZ EN LA TRANSFERENCIA DE INFORMACIONES BIOLÓGICAS
“Las células vivas, emiten normalmente una corriente fotónica constante. Corriente que se modifica de modo abrupto cuando un virus penetra en las células: Exaltación de radiación –silencio- nueva exaltación y después extinción progresiva de la radiación en ondas múltiples, hasta la muerte de las células. Esto recuerda casi la crisis de dolor de un animal”. (Kaznatchejev y Micahilova)
Cada vez, es mayor la evidencia científica de que existe comunicación entre las células a través de la bioinformación electromagnética.
La radiación fotónica –ultra tenue- se revela así, como un común denominador en todos los seres vivos. En los que se manifiesta bajo la forma de emisiones ultradébiles de fotones, que tienen un valor de comunicación por emitirse a ritmos específicos constantes. Emisiones que se constituyen en el sustrato portador fundamental de informaciones biológicamente significativas; y que fueron ya descritas en Biofísica, a comienzos del siglo XX, si bien sólo se reconoció su importancia en la biología a partir de los avances en las técnicas de detección de biofotones.
Ya en 1922, el biofísico ruso Alexander Gurwitsch, observó que al aproximar las raicillas de una planta de cebolla al tallo de otra planta de cebolla, se induce una multiplicación celular en el tallo sometido a tal influjo, reconocida al microscopio por un aumento de la mitosis. Efecto que se bloqueaba, cuando se cubrían las plantas con tubos de vidrio. Pues bien –con gran sorpresa del investigador-, ese efecto volvía a aparecer si en lugar de vidrio las plantas se introducían en tubos de cuarzo. Y como la posible transferencia química podía descartarse concluyó, que tenía que deberse a la luz ya que el vidrio absorbe la radiación ultravioleta; mientras el cuarzo, la deja pasar. ¡Una luz que influía directamente sobre el ADN!
(Tan sensacional descubrimiento sería corroborado en 1974, por el Premio Nobel de Física Denis Gabor, –descubridor del principio de la holografía- al reproducir minuciosamente en los laboratorios de Siemens, de Berlín, los experimentos de Gurwitsch, estableciendo además que los fotones aislados pueden desencadenar la multiplicación celular.)
A continuación; en 1954, los italianos L. Colli y U. Facchini, constatarían que también los embriones de diversas semillas de cereales, emiten luz. Componentes luminosos que se distribuyen desde la zona verde hasta la zona roja del espectro.
Hoy sabemos, que la propiedad de conversión fotón-fonón (Una cuasi-partícula o modo cuantizado de vibración, que se da en redes cristalinas como la red atómica de un sólido) de la melanina (Un polímero de dopamina sensible a la luz y responsable de la pigmentación de la piel y el color de los ojos) da cuenta de cómo una vibración electromagnética (Fotón), puede convertirse en una vibración acústica de menor velocidad. Lo que explica, que un fenómeno de resonancia entre la melanina de la piel y la nuero-melanina –situada en los circuitos más críticos del sistema nervioso central-, de lugar a la transferencia de información mediante luz hasta el cerebro, explicando su subsecuente efecto sobre el comportamiento.
Ello explica, el significativo efecto terapéutico del láser infrarrojo de débil intensidad modulado a muy bajas frecuencias; que durante más de dos décadas, he utilizado personalmente –junto a mi equipo de colaboradores- en el campo de la bioenergética médica. Los científicos S. Stschurin, V. P. Kaznatchejev y L. Michailova, han confirmado también –con más de 5.000 experimentos-, que las células vivientes transmiten informaciones a través de los fotones y; en particular, a través de la luz comprendida en la banda de radiaciones ultravioleta. Su experimentación, la describirían así: “Las células; inmersas en una solución nutritiva, se encontraban en dos balones de cuarzo que estaban en contacto entre sí. Pues bien, uno de los cultivos celulares, fue contaminado por un virus y se constató que; prácticamente de forma simultánea, las células de la colonia contigua enfermaron también. Ese mismo fenómeno se produjo cuando en uno de los recipientes las células, fueron destruidas por dosis de radiación ultravioleta o envenenadas. En cada ocasión; las células del recipiente vecino enfermaron también, mostrando los mismos síntomas. Y eso; a pesar de que ambos recipientes estaban aislados, ya que sus paredes eran de cuarzo. Bueno; pues cuando se utilizó vidrio en lugar de cuarzo, las células quedaron protegidas y no hubo transferencia de la acción patógena. Por tanto, la misma no pudo deberse a los productos químicos o a los virus introducidos en el primer cultivo. De hecho, éstos no se encontraron en el cultivo vecino…”
Stschurin –uno de los científicos que efectuó el experimento-, declararía sobre las implicaciones para la medicina de este descubrimiento lo siguiente: “Como las células afectadas por diferentes enfermedades, presentan características de radiación diferentes, estamos convencidos de que los fotones pueden informarnos con antelación de cualquier principio de degeneración perniciosa; y revelarnos, la presencia de virus.”
F. A. Popp –biofísico alemán, autor de numerosas comunicaciones científicas sobre biofotones-, confirmaría luego en sus investigaciones; que la luz, fuente fundamental de energía, es la base de todos los procesos vitales. En su modelo –respaldado hoy por numerosas investigaciones efectuadas ya en el mundo-, los quantos de luz (Es la menor cantidad de energía, que puede transmitirse en cualquier longitud de onda), representan el motor de procesos biológicos fundamentales en la evolución, desarrollo, diferenciación y degeneración celular.
Popp confirmaría igualmente, que la célula emite radiación electromagnética coherente. Y que esa coherencia, es la que da a la radiación la propiedad de resonancia y el extraordinario poder energético del láser. Sus experimentos demostrarían además, que ése efecto láser proviene de una resonancia entre los fotones (De una emisión de luz exterior) y el campo electromagnético emitido por el ADN; sólo que pudiendo manifestar sus efectos a distancia, lo que lo distingue de las reacciones químicas.
En este ámbito, se han constatado además otras cosas:
1) Que las radiaciones de las células próximas a su muerte, se intensifican antes de extinguirse definitivamente.
2) Que la lesión provocada a cualquier planta, hace que la radiación celular aumente en otras plantas; incluso, no estando cercanas.
3) Que los procesos de reparación del ADN lesionado, están relacionados con la foto-reparación o foto-reactivación.
Fenómeno experimentalmente establecido; por el cual, los daños genéticos de las células y las formaciones celulares –cualquiera que haya sido el modo en que se provocaron-, se reparan prácticamente siempre en sólo unas horas, cuando son irradiados por una débil radiación ultravioleta de una banda espectral particular (Alrededor de 400 nanómetros de longitud de onda). Descubierta primitivamente en las bacterias; ésta reparación gracias a la luz, ha sido luego puesta en evidencia sobre los organismos superiores y finalmente, en el ser humano. Está en la misma banda espectral de la radiación ultravioleta, en la que se manifiestan las interacciones patológicas de la luz y cae en el mismo rango de foto-reactivación.
EL PODER SANADOR DE LA LUZ
La conclusión de todo esto; amigo lector, es que la luz tiene la capacidad de sanar. Porque quizás de luz es la sustancia de la sustancia. A fin de cuentas, la vida misma está en un estado meta-estable, lejos del equilibrio térmico. Es un sistema abierto para procesar la luz. Por eso, toda vida procesa la luz, enriquece la luz y regala su luz como ofrenda. También la materia inerte es luz dormida. La luz es materia viva y despierta. Y de luz, son tus moléculas y tus pensamientos. Hasta el agua del océano de la creación, es sustancia-luz. Así pues, ¡despierta! Porque cuando despiertas a la luz, la creación continúa.
Recuerda lo que nos ha transmitido la Tradición:
“Y dijo Dios: Hágase la luz”.
Y desde entonces, la Luz no ha dejado de hacerse en todo. Siempre.
Para leer más artículos del Dr. Carvajal Posada : www.davida-red.org
GHB – Información difundida por http://hermandadblanca.org/
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viernes, 25 de enero de 2013

LA ENFERMEDAD ES MI PROBLEMA, ES MI RESPONSABILIDAD

El hombre es milagroso en cuanto que puede transformar su pasado. Algunos dicen “no se ocupen del pasado que el pasado ya no existe”, pero el pasado está vivo, presente, doloroso, en cada una de nuestras células, frecuentemente, produciendo enfermedades. 
El problema del pasado es simplemente que haya pasado, que lo dejemos atrás como una estatua congelada.
Pero al pasado hay que hacerlo presente vivo para … transformar su historia, para leerlo en otro código, para interpretarlo en el código del amor y cuando interpretamos el pasado en el código del amor, nuestras heridas de la infancia se sanan.
Y ahí nosotros somos los psicólogos, los psiquiatras, podemos sanar nuestra vida; todos estamos llenos de dolores, y a veces de dolores absurdos, que cargamos en la vida sin ni siquiera reconocer que existen.
La técnica respiratoria es muy importante, sobre todo la fase de pausa respiratoria, ¿por qué razón? Porque cuando tú, respiras lentamente y haces una pausa en la inspiración, la energía del inconsciente y el subconsciente sale a flote, es decir se pregunta ¿qué pasa aquí que no están respirando? En ese momento el inconsciente hace aflorar a la consciencia una parte a la que no habíamos tenido acceso, de la que éramos víctimas pero que no habíamos reconocido nunca en la vida, y en ese momento podemos dialogar con el subconsciente y podemos sacar nuestras heridas más profundas.
Cuando hacemos eso podemos ir más lejos, así es, como actuamos, para la autosanación. Yo puedo decirme, por ejemplo, ¿de dónde viene esta alergia?, si tengo una alergia y quiero librarme de ella.
La alergia es algo que rechazo, un virus, una bacteria, un hongo, el frío, el calor, pero eso no es del todo cierto, eso es quedarnos muy cortos.
No hay personas que sean alérgicas sólo al frío, las personas alérgicas al frío también tienen miedo a la soledad, tienen miedo al frío del alma, al frío en los sentimientos, a la frialdad del papá o de la mamá, al desafecto, es decir, el frío es simplemente, un símbolo.“Cuando yo soy alérgico a algo, hay algo… que rechazo… o que temo”. Entonces si quiero cambiar mi alergia, reconozco mi alergia.
Si sé que no reconozco mi alergia porque me hace sentir vergüenza, entonces trabajo con la vergüenza: ¿qué cosas en la vida, me evocan vergüenza?
Luego experimento el sentimiento de la vergüenza y veo como experimento la vergüenza, a veces me pongo pálido y frío, otras veces me pongo rojo como un tomate, otra lo experimento como un vacío o como un hueco a nivel del plexo solar, la puedo experimentar de muchas maneras.
Dónde y cómo experimento la alergia, me da una idea de la parte de mi energía, que está comprometida.
Vamos a ver otro sentimiento, el miedo, yo diría que la mitad de nuestros lumbagos son por miedo.
El miedo provoca más lumbago que todas las hernias discales, todos los problemas articulares, todos los problemas de columna, porque el temor hace que metamos, literalmente, el rabo entre las patas, cerramos el esfínter anal interno, a ese nivel,hay un centro de energía muy importante y nos cerramos a la vida, contraemos toda la musculatura lumbosacra, esa parte queda mal irrigada y nos dan unos lumbagos terribles,y ese lumbago, es el nombre clínico … del miedo.
Si logro reconocer el núcleo del miedo, si logro observar mi cuerpo y veo que tengo los glúteos y toda esta parte contraída, si logro respirar hacia esa zona y liberar el sentimiento del miedo, y llamar al miedo y decirle “tú eres la mejor parte de mi mismo, cuando asciendes y te revelas, eres mi prudencia, ya no eres miedo, sino que eres prudencia, eres parte de mi amor también”.
Cuando yo, a través de la respiración, logro ascender esa energía del miedo y logro transmutarla al altar del corazón, que es donde realmente nace el hombre que puede sanarse y puede sanar la vida, entonces desaparece el lumbago.
Mi resentimiento, mi odio, frecuentemente, está anclado en mis articulaciones.Yo estoy así totalmente rígido. A veces, con el puño apretado en la noche, inconscientemente, dispuesto a pegar y a agredir. Pues bien, ese dolor articular, es resentimiento congelado en esa parte del cuerpo.
Si logro experimentar ese dolor y asociarlo a mi sentimiento de ira y a mi resentimiento, y logro comprender que mi resentimiento es algo que se construye en el plexo solar,que bloquea la energía aquí y no permite a la energía acceder a mi corazón, ni a mi sistema inmune, puedo hacer mucho más que el reumatólogo, o puedo ayudarle
mucho, para curar y sanar mi artritis y yo soy responsable, no tengo que esperar que el reumatólogo me resuelva el problema.
La enfermedad es mi problema, no es el problema del médico, es mi responsabilidad, yo también tengo que ver con eso. La medicina no puede ser el arte de pasarle la pelota al médico, porque le pagamos.
La nueva medicina de la consciencia, es el arte de responsabilizarnos, de nuestra vida y de descubrir que realmente podemos hacer mucho, por nuestra vida. Frecuentemente, vemos que una persona con un cáncer ha tenido un shock, o una pérdida afectiva muy grande.
Si una pérdida afectiva le produce un vacío existencial, de tal dimensión, que se vuelve un vacío de energía, y permite que las células degeneradas puedan invadirle, es porque estaba apegado, ese es el problema del apego, que yo debo reconocer. Si alguien se va y yo lo vivo desde el amor, desde el desapego, sé que su consciencia está conmigo, lo dejo partir, no lo amarro.
Muchas veces, vemos a alguien al que se le muere el papá o la mamá pero no lo deja partir, eso es literalmente cierto, se queda con parte de su energía anclada al plexo solar. Esa anclada energética, puede crear crisis de pánico, de hipertensión, cosas violentas en la clínica. Si nosotros logramos, que la persona se sane, es su alma … la que lo sana. El sanador no lo hace por el paciente, yo como sanador soy un imán que le doy la carga que su alma necesita, realmente, la sanación es rescatar la autonomía, la autogestión y la libertad del otro, para sanarse.
La verdadera sanación es, darte las herramientas para que tú, desde tu consciencia, te sanes, no desde tu consciencia racional, sino desde tu sentimiento, desde tu amor, desde tu afecto.
Frecuentemente cuando uno está haciendo una sanación, ve que la persona, aunque no le haya dicho ni una palabra, empieza a llorar y a sacar su resentimiento y luego siente una sensación de paz, que no es mi paz, es su paz, es la paz de Cristo que también habita en la persona que está siendo sanada.
La paz está ahí, ha estado siempre ahí, es parte de nuestra esencia, se trata simplemente de quitar todos aquellos apegos, aversiones, sentimientos, separatismos, toda aquella capa de ignorancia, para que la paz se revele tal cual es, y cuando la paz se revela, germina el amor y cuando germina el amor, la sanación es posible, aunque lo que tenga sea … un cáncer, o un lupus.
Pero no te culpes si no lo logras, porque tú participas también en los problemas genéticos de la herencia, de la humanidad como grupo.
Esto no es para creerse supermán, uno puede ser muy orgulloso y decirse “estoy triste porque no me curé el cáncer”, eso no es un fracaso, el cáncer es un maestro, a veces aprendemos la lección en una ocasión, otras veces necesitamos diez oportunidades y otras necesitamos cien vidas tal vez, pero lo importante es aprender la lección. Uno no aprende medicina de un día para otro, hay lecciones sumamente complicadas y difíciles. También nos diplomamos o nos especializamos en el alma, cuanto más grande sea el desafío, más grande es la oportunidad de crecimiento. 
Yo solo les he puesto un ejemplo, de cómo podemos retomar nuestras emociones, identificar nuestras emociones, aceptarlas, no seguir huyendo de ellas, y así poder transmutarlas. Pero una vez que sentimos la emoción, hay una pregunta fundamental¿cuál es la lección que hay, debajo de esta emoción negativa? ¿Cuál era el mensaje, qué me quería decir esta actitud y esta enfermedad? Cuando yo no digo NO, en la vida, termino resentido y con ira, pero la ira no es el problema, la ira me está diciendo, que hay que aprender a reafirmarme diciendo. NO. 
La ira es la mejor estrategia de autoafirmación. 
Cuando yo manifiesto la ira y la transmuto, esa ira se vuelve sanadora, es lo mejor de mi fuerza, mi ira barre y limpia la casa y hace las cosas más rápidamente, ustedes han visto a un ama de casa que en su ira, revolotea y el almuerzo está hecho a las diez de la mañana. Yo sabía cuando mi mamá estaba iracunda, porque a las diez de la mañana mi casa estaba como un espejo. 
Es así, la ira es una forma de energía que se puede transmutar físicamente, el hecho de que la transmutemos físicamente, no resuelve la fuente de la ira, la fuente de la ira es la necesidad de autoafirmarse, y la necesidad de autoafirmarse, es la necesidad de renunciar a la falsa complacencia. 
Crecer espiritualmente, no es decirle que sí, a todo el mundo.El crecimiento espiritual, no tiene nada que ver con la bobada, perdónenme la expresión, pero ser espiritual no es ser bobo, y ser tolerante no es ser bobo, la tolerancia no excluye la autoafirmación. 
La autoafirmación es condición del crecimiento espiritual. 
Así que yo tengo que descubrir la lección, debajo del evento negativo, porque el evento negativo no es sino… la apariencia, la sombra. 
Pero esa sombra cuando la quito, abre una puerta de luz, una lección que yo puedo aprender en mi vida. 
Dr. Jorge Carvajal Posada